Entrevistas
Historia, presente y futuro de la medicina nuclear
Entrevista al Dr. Osvaldo J. Degrossi
El doctor Osvaldo Degrossi es uno de los mayores expertos en medicina nuclear en el país. Con más de cincuenta años en la disciplina, fue Jefe del Servicio de Medicina Nuclear de Hospital de Clínicas, Jefe en el Hospital Alemán y en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento.
En esta entrevista con Revista Diagnóstico, hace un balance del desarrollo de la medicina nuclear en nuestro país, habla del presente y el futuro de la especialidad y de la relación con el crecimiento del diagnóstico por imágenes a partir de los avances tecnológicos.
¿Por qué no nos comenta, sintéticamente, los comienzos del desarrollo de la medicina nuclear en Argentina?
La medicina nuclear no se inició por acción de la medicina sino por impulso de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En ese entonces el departamento respectivo estaba a cargo del ingeniero Celso Papadopulos. En el año 1954, la CNEA hizo hacer tres equipos para captación de diodos radiactivos y medir muestras de sangre. Los tres equipos fueron puestos en tres servicios importantes en la Ciudad de Buenos Aires. Uno fue al Hospital de Clínicas, en la cátedra cuarta de medicina, el otro fue al Hospital Rivadavia al servicio de endocrinología y el tercero se le ofreció al doctor Rodolfo Pascualini que era director del Instituto Nacional de Endocrinología. Pero como, al mismo tiempo, el tenía la cuarta cátedra de clínica médica que funcionaba en el Hospital Rawson, prefirió que lo pusieran ahí, para otorgarle mayor proyección. El equipo para muestras líquidas se le entregó al laboratorio de hematología del Hospital Rivadavia, que lo llevaba adelante el profesor Etcheverry. Claro, no eran los jefes los que manejaban eso sino la gente que podía dedicarse a ello, es decir, personal en tres servicios de endocrinología y uno de hematología.
En el año 1958 la CNEA organizó en mayo y junio, fulltime, el primer curso de aplicación de radioisótopos. Del Rawson fuimos cuatro personas: el doctor Francisco Diez, la doctora Rosados, un técnico, Merodio, una persona muy capaz, y yo. Había gente de todo el país, estaba la doctora Victoria Goldberg, que realizó una tarea importante en endocrinología, había ingenieros, químicos, físicos y una persona que hizo una carrera muy provechosa en la comisión, el doctor Altschuller.
Cuando terminó el curso, me ofrecieron quedarme en le comisión porque necesitaban médicos. Y así fue que trabajé allí más de 35 años. Empezamos a hacer otros desarrollos distintos, fundamentalmente en endocrinología, haciendo foco en algunas otras áreas para que se expandiera la medicina nuclear. En el año 1963 pasé a trabajar en el Hospital de Clínicas, donde después fui Jefe del Servicio de Medicina Nuclear y al mismo tiempo fui Jefe en el Hospital Alemán y en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento.Mostrando Página 1 de 3
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